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viernes, 24 de abril de 2015

Agua Salada


1 de Timoteo 4:1  Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios;

En un naufragio, los sobrevivientes se enfrentan con una gran tentación. Beber el agua de mar. Quienes la toman, lejos de mitigar su sed, la acrecientan terriblemente y mueren mucho más rápido.

La sociedad en estos momentos se encuentra a bordo de un barco sin rumbo, un barco que ha naufragado y esta a la merced de la corriente del mar. La sociedad vaga sin rumbo fijo y sedienta en medio de la mar y no sorprende que en su desesperación tomen del agua de mar, ya tiene tiempo que el mundo cae en una espiral de la cual no puede salir. Lo sorprendente es que la iglesia esta siendo tentada a tomar agua de mar, ¡y la esta tomando! ¡La iglesia que ya conoce el agua viva, la agua con la que ya no da sed!

En las dos cartas a Timoteo, en el capitulo cuatro de ambas, Pablo le escribe al joven pastor sobre el futuro de los postreros cristianos. Y hoy, en estos días, estamos observando de lo que Pablo escribía, la iglesia se pone fría y empieza a poner la mentira por encima de la verdad tratando de agradar al mundo. La iglesia a ha perdido su mapa y su brújula y empieza a apartarse de la fe. La agua de mar que rodea a la iglesia es el agradar a la gente antes que a Dios, y la iglesia desesperada esta cediendo.

Hace algunos años rentábamos un local en una iglesia muy grande a nivel local y nuestro pastor impartía clases de homilética y justo en medio de la clase tocaron la puerta para informarnos que teníamos que buscar un salón mas pequeño puesto que ese salón iba a estar ocupado, claro nos preguntamos que se haría ahí, ¿una campaña? ¿concierto cristiano? No, el salón seria usado para clases de yoga y zumba. Nuestro Señor Jesucristo dijo "en los asuntos de mi padre me es necesario estar", la iglesia ha cambiado los asuntos del Padre por meditación y ejercicio, ¡la iglesia ha tomado de la agua salada!

viernes, 17 de octubre de 2014

Adictos al dolor


Juan 4:26 Jesús le dijo: Yo soy, el que habla contigo.

Conozco gente con diferentes tipos de adicciones llámese drogas, alcohol, cigarros, etc. Creciendo cerca de una maravillosa persona, que desgraciadamente por la adicción perdió muchas cosas, pude entender que las adicciones no solo dañan a la persona que las tiene sino también a aquellos que están alrededor de ella. Quiero enfatizar que aquellos que son adictos no lo hacen por que son malas personas, la mayoría de las veces buscan un confort que tristemente no logran encontrar. La persona adicta lucha por encontrar ese momento en que se sentirá bien aunque al final saben que al final caerán otra vez en el dolor que al principio los envolvía. Aunque no solo lo que le metemos al cuerpo puede ser adictivo, hay una adicción que a mi parecer es muy común aun entre cristianos. La adicción al dolor es una adicción que causa estragos en todo tipo de personas. Al igual que un adicto a la marihuana que no busca precisamente la marihuana si no el efecto que esta le hará sentir el adicto al dolor no busca el dolor sino los momentos de placer antes de este.

Quiero usar el ejemplo de la mujer samaritana. Cuando la mujer samaritana le pide a Jesús de el aguan de vida Jesús le pregunta por su esposo, ella responde que no tiene esposo y Jesús le dice que ella dice lo cierto, pero que ha tenido cinco esposos y con el que ella vivía en esos momentánea su esposo. La mujer no quería ser adicta a casarse, pero buscaba un hombre que le diera la felicidad ella necesitaba. Aun así en cada uno de sus cinco matrimonios a pesar de probablemente llegar a experimentar felicidad momentánea al principio el final seria el mismo, dolor. Puede que no tengamos cinco matrimonios, pero aun así hay cosas que nos causan dolor que seguimos atrayendo a nuestra vida.

Jesús le dijo a la mujer samaritana que el mismo, quien hablaba con ella, habría de ser quien mitigaría esa sed de felicidad que ella tenia. No se a que dolor estés adicto tu, pero Jesús te invita hoy a que tomes de la agua que de una ves te saciara, con la cual no tendrás sed de dolor nunca jamas.